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En el corazón del Cáucaso: un intercambio Erasmus+ en las montañas de Georgia

El sol se asomaba tímidamente sobre las montañas del Cáucaso mientras nos adentrábamos en una aventura de esas que se viven una vez en la vida. Valdeorras Vive se embarcó en un emocionante intercambio juvenil en Georgia titulado Youth, Sports & Bonfire.

Imagina encontrarte en un rincón remoto de Europa, rodeado de jóvenes de Estonia, Georgia y Ucrania, todos unidos por una pasión compartida: la exploración de la naturaleza, el deporte y el espíritu aventurero. Esto es precisamente lo que vivimos en este intercambio Erasmus+.

La capital de Georgia, Tbilisi, nos recibió con su mezcla única de historia y modernidad. Recorriendo sus calles empedradas y coloridos edificios, nos sumergimos en su rica historia, influenciada por imperios persas, rusos y otomanos. La fusión de la arquitectura histórica y las vibrantes expresiones artísticas contemporáneas nos dejó fascinados.

Pero fue la gente de Georgia lo que hizo que esta aventura cobrara vida, especialmente nuestros amigos de la asociación anfitriona Alternative Education Academy, un grupo de scouts y amantes de la educación no formal que lleva atrayendo oportunidades internacionales a su país desde hace más de diez años. Desde aquí nuestro enorme agradecimiento para Archil, Gvantsa y Kopa, así como para Sasha de la asociación estonia Ethos MTÜ, porque lo dieron todo para hacernos sentir como en casa.

Durante esta semana de aprendizajes pasamos la mayor parte del tiempo en actividades al aire libre. A través de muchísimas dinámicas y juegos diferentes aprendimos cosas tan manuales como prender un fuego correctamente, realizar primeros auxilios, hacer diferentes nudos o construir nuestro propio refugio con apenas unas pocas herramientas. Como en cada intercambio juvenil, la mezcla de culturas hizo de la experiencia un collage mucho más interesante, con juegos tradicionales de cada país o las ya clásicas noches interculturales.



Una de las primeras experiencias que nos sumergió en la cultura georgiana fue la tradición del Tamada. En una noche intercultural llena de risas y vino georgiano, nos encontramos sentados en un círculo, compartiendo historias y brindando por la amistad. El Tamada, o "maestro de banquetes", se convirtió en nuestro guía a través de esta ceremonia de brindis.


Otro de los momentos más espectaculares de nuestra aventura fue la caminata hacia el monasterio de Jvari. Rodeados de la majestuosidad de las montañas de la región de Kazbegi, ascendimos hacia este antiguo lugar de adoración. Al llegar a la cima, la vista panorámica nos dejó sin aliento.

Georgia, un país que ha visto su cuota de desafíos a lo largo de la historia, nos enseñó una valiosa lección. En un mundo donde las barreras parecen multiplicarse, la educación es un faro de esperanza.

Y es que no podemos escribir estas líneas sin una mención especial para el equipo ucraniano, seis jóvenes llegadas desde la ciudad de Sumy y que nos acompañaron en este intercambio mientras enfrentan la sombra de la invasión rusa en su país. Creemos que estas oportunidades son una paleta de colores en un lienzo que amenaza con oscurecerse, una declaración de resistencia, una afirmación de que la búsqueda del conocimiento y la amistad no se detienen ante ningún discurso de odio.

Así fue como, en medio de las montañas de Georgia, entre amigos de diferentes culturas y en un momento de incertidumbre global, encontramos un firme anclaje en la importancia de experiencias como ésta.


¡Nos vemos muy pronto, Sakartvelo!

Lucas Docampo


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